Probióticos para los gases y la distensión abdominal: qué cepas funcionan y por qué
Equipo Médico Moolic.
Los gases ocasionales después de una comida son completamente normales. Pero cuando la distensión es crónica, cuando el abdomen se hincha de forma persistente aunque sea poco lo que comes, o cuando los gases son frecuentes e incómodos sin una causa alimentaria clara, el problema probablemente no es lo que estás comiendo: es lo que está pasando en tu microbiota.
En resumen: Los gases y la distensión crónica se relacionan con desequilibrios en la composición bacteriana del intestino que generan fermentación excesiva. Lactobacillus plantarum 299v es la cepa con mayor evidencia específica para la reducción de la distensión. Los probióticos multicepa actúan sobre múltiples mecanismos y producen resultados más amplios. Los primeros cambios se notan entre la primera y la segunda semana.
Por qué los gases crónicos no son solo un problema de alimentación

La mayoría de las personas asocia los gases con lo que come. Y aunque los alimentos juegan un papel, la causa de fondo en los gases crónicos casi siempre involucra la microbiota intestinal. En el intestino grueso viven miles de millones de bacterias que fermentan los alimentos no digeridos. Esa fermentación es normal y necesaria. Pero cuando la composición bacteriana está desequilibrada, la fermentación se vuelve excesiva o produce tipos de gas que generan más presión y malestar.
Las bacterias productoras de hidrógeno en exceso frente a las que consumen ese hidrógeno generan acumulación de gas desproporcionada. El tránsito lento prolonga el tiempo de fermentación. Y una barrera intestinal comprometida hace que el intestino sea más sensible a volúmenes de gas que serían tolerables con una microbiota equilibrada.
Lactobacillus plantarum 299v: la cepa con mayor evidencia para la distensión
En un ensayo controlado publicado en American Journal of Gastroenterology, encontraron que L. plantarum 299v redujo significativamente la flatulencia en personas con síntomas intestinales funcionales en comparación con el placebo, con mejoras desde la primera semana (Nobaek et al., 2000, p. 1294).
En otro estudio, ensayo doble ciego publicado en World Journal of Gastroenterology con 60 pacientes durante 4 semanas, mostraron que L. plantarum 299v "obtuvo una reducción significativa del dolor abdominal y de la distensión en comparación con el grupo placebo" (Ducrotté et al., 2012, p. 4015). El mecanismo: compite por los receptores de adhesión con bacterias productoras de gas y produce bacteriocinas que inhiben directamente el crecimiento de bacterias generadoras de fermentación excesiva.
Por qué los probióticos multicepa dan mejores resultados que los monocepa para los gases
Los gases crónicos rara vez tienen una única causa bacteriana. Por eso, los probióticos multicepa que actúan en diferentes zonas del intestino producen mejoras más amplias. Lactobacillus acidophilus actúa en el intestino delgado compitiendo con bacterias que fermentan carbohidratos antes de llegar al colon. Lactobacillus plantarum actúa en el intestino grueso reduciendo la producción excesiva de gas. Bifidobacterium longum produce acetato que inhibe el crecimiento de bacterias productoras de hidrógeno.
A nivel clínico, una revisión sistemática y metaanálisis ha mostrado que los probióticos multicepa pueden ser más efectivos que los monocepa en la mejoría de síntomas gastrointestinales como distensión y flatulencia, especialmente en pacientes con síndrome de intestino irritable (Didari et al., 2015; Ford et al., 2018).
Adicionalmente, la evidencia sugiere que la combinación de probióticos con fibra fermentable (sinbióticos) puede potenciar estos efectos, al favorecer la producción de ácidos grasos de cadena corta como el butirato, que contribuyen a la regulación de la inflamación intestinal y a la función de la barrera mucosa (Gibson et al., 2017; McLoughlin et al., 2022).
La diferencia entre probióticos y antiflatulentes

Los antiflatulentes como la simeticona actúan sobre el gas ya formado: fragmentan las burbujas para que se expulsen con más facilidad. Es un alivio sintomático inmediato que no modifica nada de lo que está causando la producción excesiva. Los probióticos actúan sobre la causa: modifican la composición bacteriana que genera el exceso de fermentación. El efecto no es inmediato, pero cuando se logra el nuevo equilibrio bacteriano, la reducción de gases es sostenida sin depender de tomar algo cada vez.
Para entender el equilibrio de la microbiota en profundidad: Disbiosis intestinal: síntomas, causas y cómo recuperar el equilibrio
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Preguntas frecuentes sobre probióticos y gases
¿Los probióticos pueden causar más gases al principio?
Sí, y es normal. Durante los primeros 5 a 7 días puede haber un aumento transitorio mientras la microbiota se adapta. Empezar con la mitad de la dosis la primera semana lo minimiza significativamente.
¿Cuánto tiempo tardan los probióticos en reducir los gases?
Los primeros cambios en la distensión suelen notarse entre el día 7 y el día 14 de uso constante. Para una mejora sostenida del patrón, se necesitan entre 4 y 8 semanas.
¿Puedo tomar probióticos para gases si estoy embarazada?
Los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium tienen un perfil de seguridad bien establecido en general. Sin embargo, durante el embarazo es siempre recomendable consultar con el médico antes de iniciar cualquier suplemento.
Referencias
Nobaek, S. et al. (2000). Alteration of intestinal microflora is associated with reduction in abdominal bloating and pain. American Journal of Gastroenterology, 95(5), 1231-1238.
Ducrotté, P. et al. (2012). Clinical trial: Lactobacillus plantarum 299v improves symptoms of irritable bowel syndrome. World Journal of Gastroenterology, 18(30), 4012-4018.
Didari T, Mozaffari S, Nikfar S, Abdollahi M. Effectiveness of probiotics in irritable bowel syndrome: Updated systematic review with meta-analysis. World J Gastroenterol. 2015;21(10):3072–3084.
Ford AC, Harris LA, Lacy BE, Quigley EMM, Moayyedi P. Systematic review with meta-analysis: The efficacy of probiotics in irritable bowel syndrome. Aliment Pharmacol Ther. 2018;48(10):1044–1060.


